Nuevo colegio doctor Manuel Avilés Inostroza de Iloca.

LICANTEN, 08 de Agosto 2013. Cómo una catástrofe natural transformó una escuela en colegio. Artífices Lucy Ana Avilés Hernández, Benjamin S. Walton y Hernán Avilés Jasse fueron investidos ciudadanos ilustres de Licantén.

Todos vivimos esa madrugada del 27 de febrero y el miedo de los nuestros fue propio. En la costa de Licantén, todo fue peor. Un terremoto cuya fractura fue más cercana y un maremoto como pocas veces hemos tenido registro.

Casas, y escuelas de La Pesca, Iloca y Duao que quedaban en nada. Una escuela modular que dio respiro a todos. Un sueño de un matrimonio entre una chilena que ama Iloca y un “gringo” enamorado que se hizo realidad en tan poco tiempo.

En tres líneas se puede escribir; en tres frases se puede decir, a tres años del desastre se inaugura el Colegio de Iloca.

En palabras del Alcalde de Licantén Marcelo Fernández Vilos, “Los héroes no están sólo en las plazas, parques o museos…muchas veces están a nuestro lado, más vivos que nunca, adelantándose, anunciando los cambios, entusiasmando, haciendo lo que nadie más.” Esta frase fue plasmada en una placa recordartoria que el matrimonio conformado por Benjamin S. Walton y Lucy Ana Avilés, que ha donado el colegio, se lleva a los Estados Unidos de Norteamérica.

Pero esta crónica no puede dejar de referirse a esos niños que quedan con un colegio, sí un colegio; más que escuela. Es un decir, suena más digno, y la infraestructura merece así ser llamada.

A ningún vecino de la costa le importa cuánto costó ni quiénes vinieron a la inauguración, sino que ponen el foco de atención en que hay que merecerse el colegio, así es que se esforzarán por estar a la altura, como lo ha estado la Fundación Alejandro Rojas Sierra y sus personeros, que canalizaron la donación; o la Municipalidad de Licantén que supo cómo ponerse a disposición por un regalo que ni un Presidente de la República ni una Subsecretaría de Desarrollo supo costear.

Ya están pensando en cómo ocupar los espacios, en la forma en que tendrán que aprender; en cómo desean que los hijos de la costa, esos mismos que fueron visitados y sobreexpuestos hasta el cansancio, sean mañana los médicos, arquitectos, administradores, profesores, alcaldes o hijos ilustres que se disputen el nombre de otros edificios públicos que merezcan la pena en la costa, sea La Pesca, Iloca o Duao, da lo mismo.

“Varias generaciones futuras sabrán de ustedes y darán gracias por lo que han hecho por nuestra comunidad toda y en especial por la costa de Licantén. Gracias, Lucy Ana Avilés Hernández y Benjamin S. Walton.” Chile, Licantén, 2013.